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Refrigeración industrial para plataformas logísticas: Cómo gestionar grandes volúmenes de producto refrigerado

Foto del escritor: Rubén Magro
Rubén Magro
12 oct
5 min de lectura

Las plataformas logísticas trabajan con una variable que condiciona prácticamente toda su operativa: el volumen.


Cuando hablamos de productos refrigerados, gestionar grandes cantidades de mercancía no consiste simplemente en disponer de una cámara frigorífica de mayor tamaño. La instalación tiene que responder a un flujo constante de entradas y salidas, mantener las condiciones de conservación necesarias y permitir que la mercancía pueda manipularse de forma ordenada y segura.


Además, la cadena de frío no debería entenderse como algo que ocurre únicamente durante el transporte. El almacenamiento dentro de una plataforma logística también forma parte de ella. El Reglamento (CE) 852/2004 establece que los alimentos que puedan presentar riesgos si se conservan a determinadas temperaturas deben mantenerse en condiciones adecuadas y que la cadena de frío no debe interrumpirse, salvo periodos limitados derivados de las necesidades prácticas de manipulación cuando no exista riesgo para la salud.


Por eso, cuando se diseña una instalación frigorífica para una plataforma logística, hay que pensar tanto en la capacidad de conservación como en la operativa que tendrá lugar dentro de ella.


El volumen de mercancía condiciona la instalación


Una plataforma logística puede recibir y expedir grandes cantidades de producto en periodos relativamente cortos. Esto hace que la instalación frigorífica tenga que estar preparada para trabajar con un flujo de mercancía mucho mayor que el de otros establecimientos.


El primer paso es conocer qué volumen de producto se va a almacenar, pero también cómo se comporta ese volumen: cuánto producto entra, cuánto tiempo permanece almacenado y con qué frecuencia se producen las expediciones. La capacidad necesaria, por tanto, no debería calcularse únicamente a partir de los metros cuadrados disponibles. Hay que estudiar cómo se utiliza el espacio y cómo circula la mercancía. Una cámara puede tener una gran capacidad de almacenamiento y, sin embargo, resultar poco adecuada si la organización del espacio dificulta la entrada, salida o manipulación del producto.


Diseñar pensando en el flujo de mercancías


En una plataforma logística, refrigeración y operativa están estrechamente relacionadas.


Cada apertura de puertas, entrada de mercancía o expedición supone una interacción con el espacio refrigerado. Por eso, la distribución de las zonas de almacenamiento y circulación debe plantearse de manera que permita trabajar con eficiencia sin comprometer las condiciones de conservación.


La normativa de higiene alimentaria establece que los locales y equipos deben diseñarse y mantenerse de forma que se reduzca el riesgo de contaminación y que deben existir medios adecuados para mantener y controlar las condiciones de temperatura de los alimentos cuando sea necesario. Esto convierte el diseño de la instalación en una cuestión que va más allá de la capacidad frigorífica. También hay que considerar cómo van a trabajar las personas y cómo se va a mover el producto.


Mantener la cadena de frío durante el almacenamiento


La cadena de frío no termina cuando el camión llega a la plataforma. El producto debe mantenerse en unas condiciones de conservación adecuadas mientras permanece almacenado y durante las operaciones que se realicen dentro de la instalación. El Reglamento 852/2004 establece precisamente la necesidad de evitar interrupciones de la cadena de frío que puedan suponer un riesgo para la salud.


Por eso, una plataforma logística necesita sistemas que permitan mantener y supervisar las condiciones de temperatura necesarias para los productos que almacena. No existe una única temperatura válida para cualquier mercancía refrigerada. Los requisitos dependen del alimento y de la normativa específica que le sea aplicable. Determinados productos de origen animal, por ejemplo, cuentan con requisitos específicos establecidos por el Reglamento (CE) 853/2004. La instalación debe plantearse, por tanto, a partir de las necesidades reales de los productos y no de una temperatura genérica.


Controlar la temperatura también es gestionar la información


En una plataforma que maneja grandes volúmenes de producto, saber qué temperatura tiene la cámara en un momento concreto es importante, pero también lo es poder controlar las condiciones de conservación de manera sistemática. La normativa de higiene establece que deben existir instalaciones y medios adecuados para mantener y monitorizar las condiciones de temperatura de los alimentos cuando sea necesario.


Esto hace que el control de la temperatura forme parte de la propia gestión de la instalación. Cuando se trabaja con grandes volúmenes, detectar una desviación y actuar ante ella puede ser especialmente relevante, porque una incidencia no afecta necesariamente a una única unidad de producto. Puede afectar a una cantidad mucho mayor de mercancía almacenada en una misma zona. Por eso, el control debe plantearse desde el diseño de la instalación y estar integrado en los procedimientos de trabajo de la plataforma.


La organización del espacio también importa


Almacenar mucho producto no significa llenar todo el espacio disponible. La mercancía debe poder organizarse de manera que se facilite su manipulación y se reduzca el riesgo de contaminación.


Esto implica que la planificación de una cámara frigorífica debe tener en cuenta cómo se va a distribuir el producto y cómo se accederá a él. Además, cuando existen diferentes tipos de mercancía o distintas fases dentro del proceso logístico, puede ser necesario establecer separaciones y condiciones específicas de almacenamiento. Una buena instalación frigorífica no debería plantearse como un espacio vacío que después se llena de producto. Debe diseñarse teniendo en cuenta cómo se va a utilizar.


La instalación tiene que estar preparada para el mantenimiento


Cuanto mayor es una instalación, más importante resulta que las tareas de mantenimiento puedan realizarse correctamente. El mantenimiento no debería plantearse únicamente cuando aparece una avería. Una instalación frigorífica que trabaja de forma continua necesita una planificación que permita revisar sus diferentes elementos y detectar posibles problemas antes de que afecten a la operativa.


También es importante que el propio diseño facilite las tareas de limpieza y mantenimiento. La normativa europea establece requisitos relacionados con el estado y mantenimiento de los locales y equipos, así como con la limpieza necesaria para evitar riesgos de contaminación. En una plataforma logística, una incidencia frigorífica puede tener consecuencias sobre una cantidad importante de producto y sobre la propia operativa del almacén. Por eso, el mantenimiento forma parte de la gestión de la instalación, no es una cuestión secundaria.


Elegir una solución frigorífica teniendo en cuenta el proyecto


El tamaño de la plataforma no determina por sí solo qué solución frigorífica debe instalarse. Hay que valorar las características del proyecto, el volumen y tipo de producto, las condiciones de conservación necesarias, la configuración del espacio y la operativa prevista. También debe tenerse en cuenta la normativa aplicable a los refrigerantes y a los equipos.


Las plataformas logísticas necesitan instalaciones frigoríficas capaces de acompañar una operativa de gran volumen sin perder de vista algo fundamental: las condiciones de conservación del producto. La capacidad de almacenamiento es solo una parte del proyecto. También hay que tener en cuenta otros muchos aspectos que afectarán a la eficiencia de la tarea. Porque cuando hablamos de refrigeración industrial, no se trata solo de cuánto producto cabe. Se trata de cómo se conserva y cómo se gestiona mientras está dentro.


 
 
 

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